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PICK DE LA SEMANA: PERFECT BLUE Y EL MUNDO DE LAS IDOLS

Ya tuvimos oportunidad de estrenar esta sección con un breve ensayo acerca de “Mahou Shoujo Madoka Magica”. En “Pick de la semana” haré recomendaciones de películas, OVAs o anime que me hayan encantado, intentando ampliar un poco el contexto en el que se hayan desarrollado y sin quedarme sólo en un “me gusta por esto, no me gusta por esto”. Podrán leer mi pick cada viernes, siendo esta semana la única excepción con dos publicaciones. Sin más, dejo aquí mi pick de esta semana, “Perfect Blue”.



Satoshi Kon inició su viaje en el mundo del manga en 1984, al haber ganado un premio en Kodansha al mejor debutante por su manga “Toriko”. Dicho concurso lo llevó a trabajar como asistente, realizando los fondos para el manga de “Akira” del maestro Katsuhiro Otomo, manga que inspiraría a la considerada por muchos como la mejor película de anime algunos años después. De esta manera, Kon lanzó su trabajo más ambicioso en el manga unos años después, “Tropic of the sea” en 1990, cuyo esfuerzo para realizarlo lo llevó a un momento de decaimiento total, debido a las exigencias que suele conllevar el mundo del manga.


Tras esto, Kon tuvo su primera oportunidad en el anime dirigiendo un capítulo en “Jojo’s Bizarre Adventure” en el 94. Un año después tuvo su prueba de fuego en la película de su amigo y padrino, Otomo, dirigiendo la primera de tres historias de “Memories”. En ella ya se puede observar un poco del estilo que más tarde explotaría, al mostrar un mundo que no deja muy claro los límites entre la realidad y la fantasía.


“Perfect Blue” era un proyecto que había estado navegando en la incertidumbre por algunos años, adaptación del libro homónimo escrito por Yoshikazu Takeuchi. Gracias a Otomo, Kon fue considerado como un buen prospecto para dirigir el filme. Sin embargo, tras una lectura profunda del mismo, Kon admitiría que el libro no era totalmente de su agrado y que únicamente trabajaría en él si tenía total libertad cretiva. Sin pensárselo mucho, el estudio aceptó con la condición de que ciertos elementos permanecieran, como el acoso, la protagonista y que se mantuviera el thriller psicológico.


Es así como Kon dio vida a su ópera prima en 1997, su obra más elogiada en su corta filmografía. Madhouse (“Death Note”, “Monster”, “Hajime no Ippo”) sería la encargada de producir esta y sus siguientes obras.



“Perfect Blue” nos cuenta la historia de Mima, una cantante que decide abandonar el grupo de “idols” al que pertenece para dar comienzo a una carrera como actriz. Sin embargo, el cambio no resulta nada fácil debido a las complicaciones que tiene para salirse de esa imagen angelical en la que el público la tiene y a un acosador, que incluso crea un blog llamado “El cuarto de Mima” en donde cuenta todo lo que Mima hace durante el día. Sumado a la misoginia en la que se sumerge dentro del mundo de la televisión y el espectáculo, la protagonista comienza a tener alucinaciones con su “otra yo”, una Mima pop idol que reclama ser la verdadera y única. Pasando a ser un magistral thriller psicológico.


Una idol es una figura pública que ha ganado fama a través de los medios de comunicación. En su mayoría son cantantes, actrices o modelos. Al ser figuras públicas, deben conservar su imagen de “perfección”, ya que se les vende como un modelo a seguir. Cabe destacar que suelen rondar entre los 11 y los 16 años de edad. Estas chicas suelen ser el interés amoroso de muchos hombres japoneses, mientras que las mujeres quieren parecerse a ellas. El fenómeno idol, que surgió en la década de los setenta, representa un ingreso de millones de dólares anuales.



Todo este movimiento ha dado pie a la creación de clubes de fans y, desgraciadamente, al acoso. En Japón existe el término “tsukimatoi”, que es la persecución de una mujer o conocido actualmente como “stalkeo”, sin embargo, este no necesariamente tiene una connotación negativa, ya que puede verse como un gesto “romántico”. Los hombres que suelen realizarlo son compañeros de trabajo o ex parejas. Muchas idols han sido y continúan siendo víctimas de tsukimatoi.


Dos idols pertenecientes al grupo llamado AKB48 fueron atacadas por un hombre con una sierra manual en 2014. Se encontraban en una convivencia con fans cuando Satoru Umeta las atacó, dejando a tres personas heridas, incluídas a las artistas. El autor del crimen habría confesado que sólo quería cometer un asesinato al azar y que no era fan de la agrupación.


En mayo de 2016, Mayu Tomita, una idol en ese momento, fue acosada y apuñalada más de sesenta de veces por un “fan”, dejándola dos semanas en coma. Él había estado enviándole regalos constantemente hasta que le propuso matrimonio y fue rechazado por Tomita, quien también devolvió sus regalos. Ella solicitó ayuda de la policía de Tokio doce días antes de la agresión, ya que había recibido ciento cuarenta mensajes de él, en los que había amenazas de muerte, pero la policía no actuó. El agresor, Tomohiro Iwazaki, fue declarado culpable de intento de homicidio y condenado a catorce años y medio de cárcel en febrero de 2017. Tras el caso, en Japón se tomaron medidas legales para tratar el tema del acoso cibernético con mayor seriedad.


Uno de los casos más recientes se dio a finales de 2018, cuando Maho Yamaguchi fue agredida por dos seguidores de la agrupación antes mencionada, AKB48, afuera de su propia casa. Afortunadamente, ella logró huir ilesa a un elevador y esperar ahí hasta que la policía llegó. Un mes después, la artista realizó un streaming en donde cuenta que sospecha que pudo haber sido asesinada y que su agencia no hizo nada al respecto. La agencia respondió que se habían tomado medidas de seguridad, pero que no se le habían informado a la artista. Desafortunadamente en una presentación posterior del grupo, Yamaguchi ofreció disculpas públicas por haber denunciado su ataque alegando que “les había causado muchos problemas”.



Y es aquí en donde encontramos otro de los problemas. Al representar la idealización de toda una sociedad en las mujeres, estas chicas son víctimas constantes de la presión, evitando cualquier tipo de escándalo en donde pueda ser puesta en duda su imagen moral. Un ejemplo lo encontramos en el manga “Bakuman”, en donde los fans enloquecen de ira cuando se enteran que su idol favorita tiene novio, amenazando con boicotear su carrera.


Las idols suelen vivir en circunstancias complicadas debido a la sobreexplotación del fenómeno, siendo víctimas de abusos de poder e incluso abuso sexual por parte de miembros de las agencias que las representan. Algunas llegan a cobrar incluso el salario mínimo a pesar de lo que generan económicamente o son “esclavizadas” por contratos que les impiden renunciar por determinada cantidad de tiempo o que conllevan cifras inmensas en caso de incumplirlos. Existen pocos casos de pronunciamientos públicos al respecto, como el juicio que ganaron Kotobano Aya y Ogi Natsumi con el cual pudieron rescindir su contrato y abandonar la agrupación Nijiro Fanfare o la demanda que levantó al gobierno de Japón la anteriormente mencionada, Mayu Tomita el año pasado debido a la negligencia de la policía en su caso.


Es este uno de los motivos por los cuales yo encuentro muy importante este filme, siendo que en 1997 el internet aún no se encontraba en su auge y que ahora, gracias a infinidad de mejoras tecnológicas, el número de caso de acoso cibernético ha aumentado de manera alarmante. Más de veinte años después, nos obliga a no hacernos de la vista gorda con este demonio que habita en la sociedad actual. ¿Cuál es el papel que jugamos en esto?


La fotografía, el destacado trabajo de perspectiva, la paleta de colores, la grandiosa animación y la asombrosa creación de personajes juegan un papel fundamental en el desarrollo dramático y el complejo mundo psicológico que se va desenvolviendo en el filme, que también cuenta con una creación de personajes asombrosa. La llegada de Mima al mundo adulto se lleva a la perfección, siendo una especie de “coming of age” más que peculiar.


Provocativa, profunda y llena de misterio, “Perfect Blue” es una obra maestra. Con un montaje perfecto y preciso, y acompañado con la banda sonora realizada por Masahiro Ikumi nos adentramos en una historia de suspenso y situaciones aterradoras, que nos marcarán de por vida. Satoshi Kon empezó con fuertes pasos en el mundo de la animación y se mantiene como uno de los más grandes cineastas de su país. Kon falleció en 2010 debido a cáncer de páncreas, sin antes dejarnos con obras excepcionales como “Paprika” o “Millennium Actress”.



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