PORCO ROSSO, UNA GRAN MUESTRA DEL ANTIFASCISMO

Un veterano de la Primera Guerra Mundial viviendo en Italia durante los 30s, “Porco Rosso” siempre ha sido fiel a sus principios antifascistas



“Mejor un cerdo que un fascista”. Todos deberían odiar el fascismo, pero nadie en el mundo del anime lo odia más que el protagonista de “Porco Rosso”, el filme más infravalorado de Hayao Miyazaki.



Studio Ghibli es famoso por elaborar mundos de fantasía, pero en “Porco Rosso”, el hecho de que el protagonista sea un cerdo es el único elemento fantástico que hay. Si quitamos el detalle del cerdo humanoide, tendríamos algo más o menos similar al estilo de películas como “Casablanca”. Bautizado originalmente como Marco Pagot, Porco Rosso no nació como un animal, pero se transformó en uno al ser el único sobreviviente de un intenso combate aéreo. Aunque el origen de esta metamorfosis es de cierta manera desconocido, la película nos deja claro que es un autocastigo originado por la culpa y la desilusión hacia la raza humana debido a la guerra.


A pesar del tono ligero de la película, esta lidia con un tema más denso: el perido entre guerras en Italia. Podría decirse que el periodo más importante del siglo XX es el que hubo entre la Primera y Segunda Guerra Mundial; un pequeño tiempo de paz y una depresión económica que afectó a todo el mundo que dio pie a que los ciudadanos molestos comenzaran a ser partidarios de los regímenes fascistas europeos. Italia se convirtió en un país fascista tras la Primera Guerra Mundial bajo la dictadura de Benito Mussolini, cuya influencia sobre otros dictadores como Francisco Franco y Antonio de Oliveira esparció el fascismo por todo Europa.



“Porco Rosso” fue inspirada por una gran confusión política que sucedió durante la época de su producción. En una entrevista para la revista Empire en 2009, Miyazaki dijo “Realmente está basada en mi pasatiempos y quería que fuera algo ligero” comentó, “Pero entonces Yugoslavia colapsó y todos los conflictos desencadenaron en Dubrovnic, Croacia y las islas en donde me encontraba. De un momento a otro el mundo se convirtió en un campo de batalla. Entonces Porco Rosso se volvió una película mucho más complicada”.

La está más enfocada en el desarrollo de personajes que en la política, pero esta tiene un papel trascendental en la evolución de los mismos. En un inicio, Porco es un cazarrecompensas volador a cambio de tener una vida tranquila en una pequeña isla. Mientras él combatía piratas en el cielo y el mar, el nuevo gobierno fascista contrata piratas con hidroaviones para sacarlo del negocio. Sin mencionar que en Italia había una orden de arresto en su contra. Nuestro protagonista tiene bastantes motivos personales por los cuales odiar a este régimen.



A pesar de su falta de fe en la humanidad, Porco se mantiene pacifista y con un gran sentido del honor. Él tiene una relación a larga distancia con su gran amiga Gina y Fio, la joven nieta de su mecánico, pero su relación más interesante la sostiene con el piloto estadounidense Curtis. Incluso después de haberse enfrentado en el campo de batalla, ambos pueden actuar como todos unos caballeros una vez que la guerra terminó. Ellos se guardan muchísimo respeto, dejando a un lado sus diferencias, algo que se necesita en el mundo más que nunca. En un momento de recuperación tras una guerra y a punto de enfrascarse en otra, mantener la integridad es vital, y Porco lo logra pese a sus experiencias durante la guerra.



Las vivencias de Porco con sus más cercanos amigos restauran su fe en la humanidad; incluso se insinúa que vuelve a ser humano al final. Es interesante el hecho de que Miyazaki regresa a este periodo de la historia en el último filme que realizó, “Se levanta el viento”. La película nos cuenta la vida real de Jori Hirokoshi, quien diseñó aviones de combate para Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Mientras Porco se resiste a ser parte del brutal régimen en su país, Horikoshi contribuye a él sin darse cuenta del peso de sus acciones hasta que es demasiado tarde. Con ambas obras, Miyazaki nos muestra dos caras distintas en la opresión del gobierno: Porco es el héroe que todos quisiéramos ser en tal situación, y Jiro es la trágica figura de complicidad en la que a menudo terminamos convirtiéndonos.


Fuente: CBR / Autor original: Michael McCarrick

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