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PICK DE LA SEMANA: K-ON!, MOE POR AQUÍ, MOE POR ALLÁ

Disculpen la ausencia por una semana, espero que no me hayan extrañado tanto. Esta vez quise hacer un pick más dirigido a la comunidad que quizás no consume demasiado anime, porque ya sé que seguramente la mayoría de ustedes ya la vió. Hablo de “K-On!”, así que prepárense para una breve lección otaku. Aclaro que sólo hablo de la primera temporada, ya que existe una segunda y también una película.




Para quienes se fijaron en el título y no estén familiarizades con la palabra “moe”, este es un término utilizado en la comunidad del anime que se refiere a personajes adorables, siendo mujeres la mayoría del tiempo. Existen muchas variaciones, desde la clásica morrita con orejas de gato hasta los personajes que son torpes y es esto lo que provoca ternura. En esta clasificación abundan las lolis, como podrán imaginarse, y muchas veces se utilizan personajes de este tipo para ganar popularidad entres los fans.


Los máximos exponentes en el género son “Lucky☆Star”, “Nichijou”, “Yuru Yuri” o “Umaru-chan”. Personajes muy populares son Mikuru Asahina y Yuki Nagato de “Haruhi Suzumiya no Yuutsu” (de la que ya se habló en esta columna jeje) y básicamente todo el elenco de las series mencionadas anteriormente. Aquí es donde “K-On!” hace una gran aparición, en el año 2009 con doce episodios, siendo adatpación de un manga 4koma (también hablamos sobre esto semanas atrás).


La historia nos presenta a cuatro chicas en su primer año de preparatoria que, por azares del destino, terminan formando el club de música ligera de la escuela. Ritsu y Mio, baterista y bajista de la banda respectivamente, amigas desde la primaria; Yui, quien tiene que aprender a tocar la guitarra para entrar, y Tsumugi, tecladista y mamá adoptiva del grupo.



Esta serie me hizo feliz de principio a fin, me puso a recordar esa época de la secundaria o la prepa en la que no tenía absolutamente ninguna preocupación además de tener buenas calificaciones.



Las chicas tienen problemas a lo largo de la serie, pero no es nada del otro mundo y siempre se tiene esta sensación optimista de que nada malo pasará. Sé que esto podría sonar como algo no tan interesante, pero les prometo que no lo es. Claro, si están buscando una serie de intriga, enredos, drama y violencia, defintivamente no encontrarán eso aquí. Si vieron la película que salió hace unos años de “Charlie Brown”, “K-on!” me genera una sensación similar de bienestar.


Es la manera en la que se cuentan las vivencias de las protagonistas, junto a los lazos tan bonitos que crean entre todas lo que le da tanta fuerza a la serie. Se apoyan en cada momento para superar los obstáculos y reflejan lo que es crear relaciones sanas. Desde animarse a cantar en público hasta juntar dinero para comprarse una guitarra.



Acá hay algo a lo que posiblemente no estemos muy acostumbrades, es que el amor romántico no tiene importancia en ningún momento, de hecho sólo hay un personaje masculino en los doce episodios y tiene un diálogo insignificante. Todas las demás personas que aparecen en pantalla son mujeres y es algo que pocas veces he visto (en “Adachi to Shimamura” ocurre lo mismo). Esto da pie a generar otro tipo de tramas, lo cual valoro mucho, porque no todo en la vida es buscar gustarle a una persona.


Obviamente el factor kawaii es importante y a mí en lo personal me gustó. No soy tan fan del moe, pero aquí considero que todo fluye muy bien y que las protagonistas no son populares sólo por ser tiernas, realmente podemos conocer otras partes de su personalidad que nos hacen empatizar, encariñarnos con mucha facilidad y darles la profundidad que la trama requiere. Tal vez tenga problemas con Yui y su más que obvia dependencia a su hermana, pero creo que puedo pasar un poco en alto este detalle. Tsumugi es mi personaje favorito sin duda alguna, me encanta cómo siempre existe en ella esta preocupación por sus amigas y que nunca duda en ayudar. Además disfruto mucho los chistes alrededor de la fortuna de su familia.



En cuanto al apartado visual, el simple hecho de mencionar que es creación de Kyoto Animation nos es más que suficiente. Con una trayectoria relativamente corta en cuanto a producciones, pero de una calidad tremenda, el estudio que hace dos años sufrió un gran incendio que casi lo obliga a cerrar, no queda a deber en ningún apartado. La animación está muy bien realizada, así como el diseño de personajes, que es parte también de los grandes atractivos de la serie. Cada una de las chicas tiene sus particularidades que las vuelven únicas y sumamente llamativas para quienes consumimos la serie.



La música también es excelente, tanto el opening como el ending son ya muy populares y funcionan como un gran gancho para ver la serie. “Cagayake GIRLS” y “Don’t Say Lazy” son las canciones de apertura y cierra, ambas interpretadas por las seiyuus de las protagonistas: Aki Toyosaki, Yoko Hikasa, Satomi Satou y Minako Kotobuki. Además de “Fuwa Fuwa Time” que es presentada por la banda durante un festival estudiantil.


Si quieren pasar un buen rato, divertirse y terminar con ganas de vivir lo hermoso de la vida, definitivamente “K-On!” es para ustedes. Más que personajes lindos y tiernos, un humor bastante agradable y una serie obligada para las personas que ya sean parte de la comunidad otaku o que estén adentrándose en ella.




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