PICK DE LA SEMANA: FLCL, ¿SE PUEDE SER COOL Y TONTO AL MISMO TIEMPO?

“FLCL”, “Furi Kuri”, “Fooly Cooly” o como ustedes prefieran llamarle, llegó a mi gracias a un video de uno de los youtubers que más me gustan, DayoScript. Recomendaba diez animes que le hayan gustado mucho y desde entonces se me quedó la espinita de verlo, sólo que no había encontrado la oportunidad o quizás estaba esperando algún impulso que me llevara a darle play al primer episodio. Ese momento ocurrió hace algunos días y me siento sumamente feliz por haber tomado esa decisión. Aclaro desde un inicio que estoy hablando de las primeras seis OVAs y no las secuelas que están en Crunchyroll.



Gainax es un estudio de animación creado por estudiantes universitarios en la los años ochenta y que, gracias a su frescura en la industria, supo ganarse un lugar entre los grandes, siendo su época dorada durante las siguientes dos décadas, con sus producciones emblema, “Neon Genesis Evangelion”, “Tengen Toppa Gurren-Lagann” y “FLCL”. Hace ya dos años desde su última producción de largometraje y la mayoría de los fundadores se han marchado para crear sus propios estudios, además de haber enfrentado algunas demandas, siendo la más importante la que perdieron contra el estudio Khara, del ex miembro, Hideaki Anno.


Escrita por Youji Enokido y dirigida por Kazuya Tsurumaki, “FLCL” nos cuenta la historia de Naota, un niño de doce años que vive en los suburbios de Mabase, Japón (un lugar ficticio), y cómo su vida cambia radicalmente después de ser atropellado por Haruko y su motocicleta. Ahora, de su frente emanan robots a los cuales deben derrotar.



Sé que la historia les sonará bastante extraña y, para serles sincero, lo es. El ritmo y humor frenético me complicaron mucho más las cosas y es por eso que tampoco quisiera contarles más sobre lo que pasa, es algo que deben averiguar por su propia cuenta. A grandes rasgos, se podría decir que es un “coming of age”, o sea, una historia de crecimiento personal en el protagonista, relatando, en la mayoría de ocasiones, el paso de la juventud a la adultez. En el mundo del anime y manga no abundan las historias que aborden este tipo de temáticas. Algunos ejemplos serían “Full Metal Alchemist”, “Nana”, “Clannad” o “Ano Hana”, de la cual hablé hace algunas semanas.


Y aún así, “FLCL” se sale muy bien del estereotipo, tiene estilo, es impredecible, física, absurda, como lo puede llegar a ser la adolescencia muchas veces y creo yo que esto es lo más atractivo de la obra. La mayoría de los personajes son niños (o se comportan como tal), los vemos sufrir por amor, hacer tonterías y divertirse.


Todo esto se logra con un apartado visual exquisito, con una animación muy fluída y que en varias escenas toma prestada la estética del manga, mostrando literalmente los paneles en blanco y negro, como si nuestros personajes vivieran en uno. Me encanta cuando saben aprovechar el hecho de que sea una animación y que hagan cosas que en un live action serían imposibles, volviendo al cine de animación un medio narrativo más y no sólo un subgénero.



Acompañado también de la banda sonora, la cual está realizada casi en su totalidad por el grupo de J Rock “The Pillows”, algo poco común, incluso en la actualidad. Un fenómeno idéntico al de “Cowboy Bebop” con el jazz. Algo muy interesante es que varias secuencias se animaron basándose en la música y no al revés, como sucede casi siempre. Aplausos para todo el último episodio y cómo se combina el final con el rolón (perdón, no encuentro otra palabra para expresarlo), “I think I can”.


Nunca he sido muy fan del humor de pastelazo, en donde alguien sale volando o tenemos a un personaje golpeando constantemente a otro, pero la manera en que es utilizado aquí es simplemente fenomenal, nos da esa sensación de brusquedad y torpeza, además de un gran uso de las referencias fálicas que tenemos en la cabeza de Naota, quien intenta lucir cool y adulto mostrándose frío y calculador, pero que no deja de ser un adolescente que es dominado por sus hormonas en los momentos menos indicados. Es tontamente cool, “Fooly Cooly”.



El diseño de personajes es algo que también le da gran personalidad, que se combina además con una paleta de colores extraña y opaca, algo que muy probablemente no veríamos en un típico anime de robots golpeándose sin parar y que sí nos deja muy claro el estado de ánimo de los personajes.


Mamimi es un personaje entrañable, si yo tuviera la edad de Naota seguro tendría un crush con ella y algo que me encanta es que no se limita a ser el interés amoroso (aunque aquí es una especie de triángulo), ella vive sus procesos y trata de encontrarse todo el tiempo, aunque quizás no lo veamos mucho tiempo en pantalla, sí es algo que queda bastante claro a lo largo de las OVAs y que además culmina de una manera asombrosa.



También vemos a Eri y Naota siendo confrontados por los cambios en la vida, por lo duro que puede ser crecer, y lo vemos reflejado en gestos tan pequeños como la bebida amarga de la máquina dispensadora.


Este me parece un gran ejemplo de equilibrio, tenemos excentricidades y cosas sumamente explícitas, pero también un lado sutil, minimalista y que muchas veces nos muestra más de lo que aparenta si lo sabemos leer.


“FLCL” nos demuestra cómo se puede crear algo extraordinario con una idea tan sencilla. En cada segundo de esta obra se respira el amor que le dedicó cada una de las personas que trabajaron en ella y que, muy probablemente, se divirtieron como nunca.



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