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EL EFECTO “EMMA WATSON”

A lo largo de la industria cinematográfica, ha quedado claro que las casas productoras no han tenido problema alguno en obligar a sus actrices (y actores) a tener, conservar y desarrollar un cierto tipo de cuerpo que corresponde al estereotipo de belleza que se ha promovido durante décadas. Sin embargo, en los últimos años, cada vez es más común encontrar actores y actrices que se oponen a esta práctica y que, con sus acciones, han sentado las bases de cambios significativos en la industria de la moda y el entretenimiento, y uno de ellos es conocido como “El Efecto Emma Watson”.



Por ahí del 2011, empezó una tendencia entre las casas productoras de convertir los cuentos clásicos para niños en películas live-action para adultos, lo cual fue muy bien recibido por el público, y convirtió esta tendencia en una verdadera ola de producciones y adaptaciones que, obviamente, Disney no iba a dejar pasar.


Cuando la casa del ratón Mickey decidió que era momento de unirse a la tendencia y comenzar a revivir los cuentos clásicos de las princesas, pero ahora en live-action, una de las primeras (y más famosas) historias que retomaron fue la Cinderella (2015) o Cenicienta, como la conocemos en los países de habla hispana. Si bien esta no fue la primera adaptación de uno de los clásicos de Disney con personas, ya que antes estuvieron 101 Dálmatas (1996) y Maléfica (2014), si fue una de las producciones polémicas, esto debido a las condiciones laborales a las que estuvieron sometidos los actores, principalmente, la protagonista.



Una de las cosas que más llamó la atención de la película fue el tamaño de la cintura de Lily James, actriz que personificó a Ela (Cenicienta), y es que muchos fans, críticos e incluso grupos activistas, comentaron en redes sociales que ver una cintura tan angosta en una película animada es normal o común, pero que ver eso en una producción con personas REALES, era muy cuestionable por todo lo que implicaba para las actrices, y así fue.


Lily James comentó en repetidas ocasiones que fue obligada a someterse a un régimen alimenticio muy específico y a utilizar prendas de ropa incomodísimas que sometían a su cuerpo a una presión descomunal, todo para que, finalmente, su cintura se viera como se vio en la película.


Esto sentó un precedente negativo para todos los demás proyectos que se avecinaban para la casa del ratón, pues Disney pretendía hacerles lo mismo a todas las jóvenes actrices que encarnarían a sus “princesas” en las películas, esto, hasta que llegó Emma Watson.



La actriz británica Emma Watson, quien le dio vida a la inmortal Hermione Granger en la Saga de Harry Potter (2001-2011), es conocida y reconocida a nivel mundial por su activismo feminista y en pro de los derechos humanos, los derechos de los niños y la educación; y no pierde oportunidad de promoverlo y demostrarlo en cada proyecto que participa, y la película de Disney no iba a ser la excepción.


Cuando Disney la buscó para ofrecerle el papel de Bella para el live-action de La Bella y La Bestia, el cual, y citando las palabras que le dijeron para convencerla, “fue hecho para ella”, Emma Watson aceptó con una sola condición: que rediseñaran y cambiaran el vestuario.


Y es que la actriz no se negó a utilizar el corset, ya que, a palabras de la misma Emma, era una prenda indispensable para la indumentaria de la época en la que, históricamente, está ubicada la trama, más bien, a lo que la actriz se negó rotundamente fue a utilizar un vestuario que promoviera un estereotipo de cuerpo y de belleza insano para el público infantil. Además, cuando Watson expresó sus condiciones, fue muy clara al decir que era el vestuario el que debía adaptarse a su tipo de cuerpo, no al revés.


Con estas palabras y esta acción, la actriz británica cambió las reglas de juego y le abrió las puertas a las actrices que llegaron después, pues, al promover la aceptación de los diferentes tipos de cuerpo y belleza en la industria cinematográfica, ni Naomi Scott (Jazmín de Aladín de 2019) ni Halle Bailey (Ariel de La Sirenita de 2023) tuvieron que pasar por una “adaptación corporal” para interpretar a sus princesas.



Y tú, ¿ya conocías el efecto Emma Watson?

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