PICK DE LA SEMANA: NAMI YO KIITE KURE, LA RADIO PUEDE SER MUY DIVERTIDA



Acomodarme a mis nuevos horarios me está costando más trabajo de lo que pensé, pero me estoy esforzando por escribir la sección todas las semanas. Disfruto mucho explorar páginas y páginas hasta encontrar algo que me llame la atención. Hasta ahora creo que no he empezado a ver un anime que no me termine gustando (excepto “Citrus” jeje). En esta ocasión rectifico mi gran gusto al escoger una serie sólo viendo una portada con “Nami Yo Kiitekure”.


Hiroaki Samura es un más que consagrado mangaka, cuya obra cúspide es titulada “Blade of the inmortal”, serializada por casi diez años y cuya conclusión se dio en 2012. Pocos años después, comenzó a publicarse un nuevo manga de su autoría, “Nami Yo Kiite Kure” o “Wave, listen to me!”, muy alejado del tono extremadamente violento que manejaba anteriormente. Hasta la fecha sigue publicándose en la revista “Monthly Afternoon” de Kodansha y cuenta ya con ocho tomos recopilatorios (tankobon).


Samura nos narra la historia de Koda Minare, una chica de veintiséis años que trabaja en un restaurante de curry y que, tras una noche de borrachera, termina contando la historia de su última relación fallida a un completo extraño, quien resulta ser director en una radio local. Al día siguiente, y sin tener mucha idea de lo que había sucedido, ella escucha una grabación de su voz transmitiéndose en dicha estación. Tras una serie de sucesos, Minare termina teniendo su propio programa nocturno.




Para serles sincero, el primer episodio me pareció algo extraño, por lo menos al inicio, poruqe que no entendía nada de lo que pasaba, pero las situaciones tan interesantes me llevaron de una manera muy agradable a disfrutarlo. Le atribuyo esto a dos factores muy importantes: la protagonista y el humor.


Hablando específicamente de Minare debo decir que es de las protagonistas más increíbles que he visto en mucho tiempo. Lo bien escrito que está el personaje me permitía ponerme en sus zapatos todo el tiempo, a pesar de no estar de acuerdo con ella en algunas ocasiones. El cómo vive su arco de crecimiento, cómo aprende y sale adelante, además de la manera en la que se relaciona con cada una de las personas que le rodean me parecen sumamente bien llevadas, auténticas y bonitas.


Sin ahondar demasiado en lo anterior, para evitar spoilers, debo remarcar también a los otros personajes, quienes van dejando una huella en Minare y de quienes, a pesar de no explorarles del todo, se nos dejan ver claros matices de su personalidad. A quienes más podemos ver dentro de la serie son quienes se roban mi corazón, Tachibana es muy bien aprovechada a lo largo de su subtrama y no puede caerles mal nunca. Con Mato y Mizuho me sucede lo mismo, aunque esta última es por lejos mi favorita. Con Nakahara sí tengo algunos problemillas en cuanto a ciertos pensamientos que tiene, pero me parece muy bien desarrollado también. Incluso Kureko, con sus esporádicas apariciones me parece muy interesante. Me encanta cómo se exploran sus acciones y la serie no les condena por las mismas, incluso cuando puedan llegar a ser más que cuestionables. No hay un personaje “malo”, aunque a algunos se les pinte así en un inicio, aunque sí hay algunos más idiotas que otros. Minare establece dinámicas de apoyo y comprensión con sus amigos y colegas del trabajo muy sanas que me parecen un muy buen ejemplo del cual podríamos aprender todes.




El humor lo disfruté muchísimo, a pesar de no haberlo entendido por completo, teniendo una considerable cantidad de referencias a la cultura japonesa que no pude cachar. La manera de manejarlo con onomatopeyas o burbujas de diálogo me parece un gran acierto, aportando mucha frescura a la narrativa de las escenas. Me reí un montón y los momentos absurdos (que son muchos) son hilarantes. El pero que le pongo acá no tiene nada que ver con la serie como tal, sino con el hecho de tener que verla subtitulada; entre Minare hablando rapidísimo y algunas de las burbujas de diálogo que mencionaba, no podía leer todo, teniendo que pausarlo o resignarme a no entenderlo todo.


La animación corre a cargo del estudio Sunrise y no hay mucho más qué decir en este rubro, ya es costumbre su increíble calidad. El diseño de personajes hecho por Takumi Yokota también ayuda muchísimo, conservando de gran manera el estilo original del autor y que se vuelve uno de los más grandes atractivos, al menos para mí.



La banda sonora compuesta por Motoyoshi Iwasaki también le aporta un gran ambiente a la serie, pero otra vez no me gustaron ni el opening, ni el ending. La banda tacica se encarga de la apertura, con el tema “aranami” que me recordó muchísimo (no en un buen sentido) a “newsong”, intro de “Naruto Shippuden” interpretado por la misma banda. El cierre, “Pride”, por Harumi se me hizo muy intrascendente, aunque el apartado visual sí que lo disfruté.


La mezcla de todo lo mencionado anteriormente lo hace uno de los animes que más he disfrutado en general y con un final muy poderoso, que me hizo la piel chinita y me puso a llorar. Hasta ahora no se ha mencionado nada respecto a una segunda temporada, pero igual que con “Adachi to Shimamura”, la espero con ansias.


“Nami Yo Kiite Kure” es el ejemplo perfecto de que teniendo grandes personajes se puede llegar muy lejos. Verles vivir, tropezarse, ayudarse, crecer. Es esto lo que lo vuelve, sin duda alguna, en una gran obra.




Pueden encontrar “Nami Yo Kiite Kure” en el catálogo de la nueva plataforma Funimation por 99 pesitos al mes.

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