PICK DE LA SEMANA: LOS NIÑOS LOBO, NUESTRO VERDADERO SER

Con la elección de esta semana me pasó algo muy chistoso. A veces soy un poco distraído y no me fijo mucho en los nombres de los directores, en especial cuando se trata de animaciones (yo sé, mi error). Estaba debatiéndome entre escribir sobre “La chica que salta a través del tiempo”, “Summer Wars” o “Los niños lobo” y al investigar un poco me entero que las tres son del mismo director, Mamoru Hosoda. ¿Coincidencia? ¡No lo creo! Al final me decanté por la última, que es la que más disfruté.




Indagando un poco más, también me encontré con que Hosoda fue el encargado de dirigir los primeros dos OVAs de Digimon, que nos llegaron acá a Latinoamérica en una horrenda película titulada “Digimon: The Movie”, compuesta por los dos antes mencionados más otro OVA, que funcionaba como introducción a “Digimon 02” y que contaba con el gran pecado de haber eliminado más de media hora del material de origen. Afortunadamente hace unos años tuve la oportunidad de verlos por separado y considero que son bastante buenos.


Después de su trabajo con la franquicia de los monstruos digitales, realizó la sexta película de One Piece en 2005, “Barón Omatsuri y la Isla secreta” y posteriormente abandonaría Toei Animation para unirse a Madness, donde haría las tres películas que mencioné al inicio.


Al finalizar la producción “Los niños lobo”, Mamoru se marcharía para iniciar su propio estudio de animación, llamado Studio Chizu, donde realizaría su primera película escrita en su totalidad por él, “El niño y la bestia”, que se estrenaría en 2015. Siguiendo la tradición de lanzar un proyecto cada tres años (después de haber dejado Toei), en 2018 llegaría su último proyecto hasta la fecha, “Mirai”, película que recibió una nominación a los Premios Oscar en la categoría de mejor película animada.



Mamoru es actualmente uno de los directores de animación más prestigiosos del país nipón, con una filmografía no tan extensa como podría ser la de Hayao Miyazaki, pero que ha tenido una gran recepción, tanto para críticos como para la audiencia, y acompañada también de buenos ingresos en taquilla.


“Los niños lobo” fue estrenada en los cines en 2012 y nos narra la historia de Hana, una mujer que se enamora de un hombre lobo y con quien forma una familia al poco tiempo, teniendo una hija llamada Yuki y a Ame, el hijo menor. Tras una tragedia, la familia decide marcharse a una casa en el campo para intentar empezar una nueva vida.



A lo largo de su carrera, Mamoru Hosoda ha explorado dos temas muy interesantes que son las relaciones familiares y también la unión de dos mundos; siendo el primero el mundo real y después algo fantástico, como es el caso de esta película o también uno virtual, como en “Summer Wars” o en el OVA de Digimon, “Bokura no War Game”.


En este filme exploramos cómo con el pasar de los años Yuki y Ame comienzan un intenso viaje interno por descubrir su verdadero ser, confrontados por su naturaleza como niños lobo y contactando con su lado animal. Todos estos conflictos terminan regalándonos interacciones con los demás personajes más que interesantes y también un crecimiento hermoso de nuestros protagonistas, incluyendo evidentemente a Hana, quien está con ellos durante su proceso, pero que además de enfrentarse al suyo.


El guión, que fue realizado por el director junto con Satoku Okudera, está perfectamente acompañado de todos los demás aspectos de la película, como lo son la animación del estudio Madness. Una puesta en escena y dirección de actores, si es que se le puede llamar así, excelsa y con una elección de planos que nos ayudan a sumergirnos en el mundo en el que viven. Se nota el cariño y el empeño con el que trabajó todo el equipo de la producción y ese toque magistral que tiene Hosoda.



La búsqueda de la familia por reencontrarse, por intentar conciliar estos dos universos que habitan en ellos es sumamente interesantes y lo hace con una increíble sutileza, evitando caer en lugares comunes de historias con estas características. Todo es tan natural que en ningún momento llegué a cuestionarme lo irreal que es el planteamiento, por obvias razones.

El final me erizó la piel como pocas veces, es tan poderoso y conmovedor, pero sin llegar al melodrama. Recalco el gran trabajo de la puesta en escena, porque con silencios, con expresiones y con la ayuda de los planos, puede acentuar todas las emociones que desea transmitirte esta obra.


“Los niños lobo” se convirtió en una de mis películas preferidas de animación y, desde mi punto de vista, es la mejor obra que nos ha regalado Hosoda hasta el momento. Poderosa y sobria.




“Los niños lobo” se encuentra disponible en Netflix.

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