JAPÓN VS EUA – Películas de Terror 7

La mayoría de las películas orientales que han sido adaptadas por casas productoras occidentales son japonesas, y no porque los demás países no produzcan, sino porque las películas que han tenido más éxito a nivel mundial son de esa nación, además de que la sociedad japonesa no es tan cerrada al intercambio cultural, como es el caso de Corea del Sur y China, que llevan poco tiempo en esta mecánica de internacionalización (irónico).


Pero, ¿en qué radica el éxito de las películas orientales? La respuesta es sencilla y compleja a la vez: originalidad. Los largometrajes de terror que se producen en países como Japón o que son dirigidas y producidas por japoneses, le apuestan a historias creativas y diferentes, aunque a veces sean extremas, ya que se animan a experimentar; mientras que las películas de terror de nuestro lado del mundo tienen la tendencia a concentrarse en los típicos slasher y remakes, procurando replicar el éxito de las películas en las que se basaron.

En esta apuesta por la originalidad, las historias que los japoneses se animan a adaptar a la pantalla grande suelen estar basadas en leyendas locales, creencias populares o incluso en novelas de éxito en su nación, como es el caso de las películas del día de hoy.


KAIRO / PULSE


Ganadora de un premio en el Festival de Cine de Sitges 2001, Kairo nació originalmente como una novela escrita por Kiyoshi Kurosawa, que tiempo después se convirtió en un largometraje dirigido por el mismo escritor. Esta cinta se diferencia de sus contemporáneas por dos razones: uno, en una época donde el Internet era algo completamente nuevo y desconocido para muchos, nos presenta una historia en la que el mundo espiritual se conecta con el nuestro a través de Internet; y dos, propio de esta temática paranormal, abarca aspectos filosóficos un tanto complejos que te lleva a analizar sobre la vida, la muerte y el inframundo. Considerada un clásico del cine de terror japonés, así como película de culto, Kairo tuvo tal éxito y nivel de aceptación alrededor del mundo, que influyó de manera importante en el remake.


En 2006, el director Jim Sonzero estrenó en Estados Unidos una adaptación de Kairo bajo el título de Pulse, protagonizado por la actriz Kristen Bell (Elle Bishop de la serie Héroes y Anna de Frozen) y el actor Ian Somerhalder (mejor conocido como Damon Salvatore, de The Vampire Diaries); con altas expectativas y un elenco atractivo, la película apuntaba a repetir el éxito de El Aro (2002), remake legendario que hasta la fecha sigue generando pesadillas en el espectador. Lamentablemente, esto no fue así. Considerado una de las peores adaptaciones de la historia, Pulse apenas pudo recaudar 30 de los 20,5 millones de dólares estadounidenses que tuvo como presupuesto, y actualmente, tiene porcentajes de aceptación por parte del público y de la crítica muy bajos. Aun así, esto no impidió que se realizaran dos secuelas más.

HONOGURAI MIZU NO SOKO A KARA / DARK WATER


Con un nombre super largo en japonés, que se puede traducir como “En las profundidades del agua oscura”, el mundo vio nacer en 2002 una película que juega con nuestra percepción y entendimiento de la realidad, al insertarnos en la historia de una mujer divorciada que pelea por la custodia de su hija con un ex esposo que se esfuerza por recordarle su estancia en una institución mental. Dark Water, del director japonés Hideo Nakata, está basada en la novela homónima de Koji Suzuki, escritor japonés de terror y ciencia ficción. Se estrenó en 30 países alrededor del mundo y se presentó en varios de los festivales de cine más famosos del mundo, como el de Berlín, Bruselas, Sydney, Moscow, Edimburgo, Sitges, y muchos más, y en todos, la película fue nominada en varias categorías, y recibió premios. Los críticos de cine, así como el público en general, recibieron con los brazos abiertos al largometraje. Sin llegar a considerarla un clásico, Dark Water es una de las películas de terror japonés que se convirtió en éxito mundial, aun en países con fuertes políticas de censura; y, como era de esperarse, el remake no tardó mucho en llegar.


Literalmente, tres años después, el director Walter Salles reunió a Jennifer Connelly (Betty Ross en Hulk, 2003; y Sarah en Labyrinth, 1986), Ariel Gade (Molly en Aliens vs. Predator: Requiem, 2007), John C. Reilly (Franklin en We Need to Talk About Kevin, 2011), Tim Roth (protagonista de Lie To Me, 2009), y muchos más para protagonizar la adaptación americana del largometraje japonés. Conocida en algunos países como “La huella” o “Agua Turbia”, es una película de terror psicológico no muy conocida, y gran parte de su relativo éxito es la interpretación de la actriz Jennifer Connelly, quien interpreta a Dahlia. Siendo de los mejores remakes de películas de suspenso japonés, el éxito de esta no se compara a su antecesora, pero su atractivo reparto, algunas adaptaciones en la trama y la tensión psicológica en la que logran sumergirte tanto el ambiente como las actuaciones, te hacen pasar un rato verdaderamente aterrador.

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